“Tenerlo todo sin tener apenas nada”, así describe Martín Azúa este objeto fabricado en poliéster metalizado y que nos lleva junto con una avanzada tecnología, a conocer una casa casi inmaterial, versátil y adaptable que se hincha a partir del calor de nuestro propio cuerpo o del sol.

Su volumen habitable es plegable, inflable, reversible y es tan versátil que dándole la vuelta nos protege del frío o del calor, pero tan ligera que flota y que, además, se puede plegar y llevar en un bolsillo.

Este equipamiento ha sido parte de la colección del MoMA en Nueva York y de diversas exposiciones en Alemania, Barcelona y otras alrededor del mundo. Básicamente propone un entendimiento más esencial y razonable de nuestro hábitat tal y como ciertas culturas aún guardan en su manera de vivir, despegándose del escenario de consumo que vivimos en la actualidad en el que buscamos tener más para satisfacer una serie de necesidades creadas con las que pensamos seremos más felices o completos.