Lolita, así se llama este restaurante “pit-stop” creado por la firma Langarita-Navarro Arquitectos, está ubicado en La Almunia de Doña Godina, en la salida 270 de la Autovía A-2, en una posición estratégica desde el punto de vista logístico entre las rutas comerciales de Madrid-Barcelona y Valencia-Bilbao, a pocos kilómetros de varias ciudades y en los alrededores del campus universitario de la EUPLA.

La obra presenta una gran fachada blanca con vista a la carretera y un gran parqueo; su interior se caracteriza por grandes espacios que genera buenos puntos de vista donde podemos apreciar el paisaje de grava y árboles de la zona.

Lolita tiene un grupo de blancos renderizados y diferentes formas revestidas de madera, todo eso inspirado en las estructuras industriales cercanas, además tiene un espacio lleno de geometría irregular donde se juega muy bien con el mobiliario y la iluminación.

El interior se caracteriza por un patrón de losa de hormigón, madera, vidrio y policarbonato para las paredes. La fachada tiene dos secciones que establecen relacion muy dinamica con el exterior facilitando la vista del paisaje que rodea al restaurante mientras que en el interior se puede apreciar un complejo de juego de reflejos y transparencias.